Verdad, Inspiración, Esperanza

Las plantas son inteligentes y pueden sentir más de lo que piensas

Darren es un aspirante a escritor que desea compartir o crear historias para el mundo. Es un fanático de Star Wars y un aficionado a la historia. Encuentra temas agradables, reconfortantes o interesantes en cualquier medio escrito.
Published: 22 de septiembre de 2021
Investigaciones recientes apoyan las afirmaciones anteriores de que las plantas tienen una especie de conciencia y pueden ver y reaccionar ante su entorno. (Imagen: Chris F vía Pexels CC 0)

Aunque las plantas están tan vivas como usted y yo, es raro encontrar a alguien que las considere seres vivos con pensamiento y sentimiento. ¿Es posible que la flora que nos rodea muestre signos de inteligencia o sensibilidad?

Gracias a las recientes investigaciones sobre el comportamiento de las plantas, la idea que tenemos de ellas podría cambiar para siempre.

El orden natural de la vida

El filósofo Emanuele Coccia escribió en su libro Die Wurzeln der Welt (titulado La vida de las plantas en español) que la teología, la supremacía humana y nuestra tendencia a ordenarlo todo, influyen en la forma en que clasificamos la naturaleza, formando una jerarquía biológica en la que los humanos están en la cima y las plantas en la base.

Cree que este orden se ve afectado por valores culturales, históricos y religiosos, más que científicos. Además, sostiene que la línea que separa a las plantas de los animales es inexistente porque las plantas tienen la capacidad de sentir e incluso pensar como nosotros.

Búsqueda de respuestas

¿Pueden las plantas tener conciencia?

El biólogo de células vegetales FrantiŠek BaluŠka investigó esta teoría sedando a plantas que podían moverse, como las Venus atrapamoscas. Los anestésicos aplicados apagaban los impulsos eléctricos de las plantas y, por tanto, detenían cualquier movimiento. Sin embargo, una vez que el efecto de los sedantes desaparecía, las plantas eran capaces de moverse de nuevo. 

Dado que se cree que el despertar requiere conciencia, esta prueba ha planteado la importante cuestión de si las plantas poseen conciencia propia.

«Nadie puede responder a esto, porque no se puede preguntar [a las plantas]», dijo BaluŠka.

Tras investigar más a fondo, también ha sugerido que las plantas sí sienten dolor, ya que toda forma de vida lo requiere para reaccionar en consecuencia.

BaluŠka ha especulado que las plantas tienen la capacidad de ver el mundo que las rodea. Realizó otra prueba con una enredadera que podía cambiar la forma de sus hojas en función de la planta en la que crecía. Utilizando una planta artificial como huésped, los resultados mostraron que las hojas podían seguir copiando la forma de las hojas falsas, a pesar de la falta de compuestos químicos que se encuentran en las plantas reales. 

BaluŠka también investigó la exactitud de la respuesta de las plantas a la luz estudiando la cutícula (la capa exterior de las hojas) y cómo su transparencia podría ser una señal de la capacidad de la planta para ver. De hecho, la cutícula de muchas plantas tiene forma de lente, que enfoca la luz a través de la planta, en lugar de absorberla.

Investigaciones anteriores

Antes de BaluŠka, hubo algunos intentos de descubrir la sensibilidad en las plantas. Charles Darwin teorizó una vez que las puntas de las raíces de las plantas podrían actuar como cerebros. Sin embargo, la investigación hace tiempo que cayó en el olvido.

En 1973 se publicó un libro titulado The Secret Life of Plants (La vida secreta de las plantas), escrito por Peter Tompkins y Christopher Bird, pero la investigación se basaba en experimentos que, como explicó BaluŠka, estaban pensados inicialmente para las personas, lo que establecía una línea divisoria entre animales y plantas.

Armonía de la vida

El escritor Peter Wohlleben cree que la armonía entre las formas de vida llevará tiempo y depende de la perspectiva y la claridad científica. 

Sugiere que las plantas no luchan entre sí por la competencia de necesidades básicas como la luz, el agua y la nutrición. En cambio, se adaptan y coexisten en torno a dicha competencia, lo que les permite crecer y prosperar sin ninguna intervención.

Durante millones de años, las plantas han sobrevivido y prosperado en un mundo siempre cambiante, implorando a la humanidad que descubra los secretos de su longevidad. 

Si dejamos de lado nuestras nociones limitantes respecto a la capacidad de pensar de las plantas, podremos aprender mucho de ellas, incluso posiblemente descubramos que la supervivencia del más fuerte significa ser el más adaptable, no el más dominante.